Es importante conocer los usos correctos del vino para cocinar.

Es importante conocer los usos correctos del vino para cocinar.

Reglas básicas del vino para cocinar



Utiliza el mismo vino para macerar la comida y para llenar las copas

Los vinos, en su uso gastronómico, son como las especias. Aunque no aparezcan como ingrediente esencial en las recetas, se pueden utilizar al gusto de cada chef.

Un vino, por lo general, y a menos que busquemos su reducción, debe cocinarse a fuego lento. Si llega al hervor, se perderá parte de su aroma y sabor.

No existe indiferencia a la hora de decantarse por un vino tinto o uno blanco. En líneas generales, los vinos rosados o tintos le otorgarán un color distinto a las comidas y son ideales para acompañar carnes. En cambio, del vino blanco resultará un ligero sabor ácido para comidas que requieren este matiz, sobre todo carnes blancas, pescados y cremas.

Los 4 usos básicos del vino en la cocina

El vino conoce bien su función en los fogones. Existen cuatro usos básicos para el vino en la cocina: marinar carnes, caramelizar, acompañar postres y elaborar salsas.

Cuando utilizamos el vino para marinar carnes, lo que conseguimos es darles más sabor y aroma, dejando atrás una buena parte del fuerte olor que desprende la carne. También sirve para ablandar las carnes rojas. El marinado debe realizarse antes de empezar a cocinar. Al vino suelen acompañarle distintas verduras, que no serán utilizadas en la cocción, sino que se desecharán una vez hayan cumplido su labor de darle un sabor más suave al plato.

El vino tinto es el aderezo perfecto para ablandar carnes rojas.

El vino tinto es el aderezo perfecto para ablandar carnes rojas.

La caramelización con vino no puede ser más sencilla. Simplemente tienes que añadir una copita de tu mejor vino a los restos de cocción, el jugo que se quede en la olla o sartén una vez hayas acabado de cocinar el plato. Al añadir el vino, estos restos te servirán para acompañar la carne o pescado que quieras servir.

El cava o los vinos ligeros son un buen acompañamiento para postres, sobre todo aquellos que estén preparados a base de frutas. Es cierto que el vino tinto también puede acompañar este tipo de repostería, pero suele servir en contadas ocasiones y para postres más elaborados, como frutas al horno.

El vino blanco es un buen acompañante para los postres de frutas.

El vino blanco es un buen acompañante para los postres de frutas.

En la elaboración de salsas, el vino se utiliza básicamente para su reducción. En realidad, se trata de una reacción química que se consigue mezclando un vaso de vino y tres cucharadas de azúcar. Esta actividad nos ayudará a conseguir una salsa concentrada, como si de un jarabe se tratara.

¿Cómo se realiza la reducción del vino?

Es muy sencillo. Tan solo debes colocar el vino en una cacerola a fuego lento-medio. Remueve continuamente hasta que se haya evaporado más o menos la mitad. Añade después tres cucharadas de azúcar y cuando empiece a burbujear con más densidad, ¡ya tendrás tu reducción! Para asegurarte del éxito de la salsa, coloca una cucharada en un plato y observa si sigue líquida o si ya has conseguido que se dense.

La reducción del vino se consigue espesándolo con azúcar.

La reducción del vino se consigue espesándolo con azúcar.

Vino vs vinagre

Un plato en el que debas necesariamente utilizar vinagre, evita la maceración con vino para cocinar. Creará una mezcla de sabores demasiado ácida y no se acompañan bien el uno al otro. Si la receta te exige esta mezcla, utiliza siempre vinos ligeros.

¿Cuándo añadir el vino?

El momento en el que añadir el vino a la comida dependerá de los gustos de cada uno y de la receta a seguir. Aún así, cabe tener en cuenta que si se trata de un vino denso, será mejor añadirlo al final de la cocción, para que no robe el sabor original de los ingredientes.

Un vino utilizado al inicio o durante la cocción, sirve para reducir y obligar al plato a impregnarse de su sabor. Al añadirlo al final, se consigue acompañar a la comida con el aroma del vino, sin reducir el sabor del plato.

¿Es importante el color del vino?

A nivel estético, cabe darle importancia al color del vino que utilicemos, puesto que tintará también nuestras salsas. Por lo general, el vino tinto acompañará a las salsas oscuras, dándoles un brillo extra. De igual forma, el vino blanco será el ideal para las salsas claras. De este modo no crearemos contrastes que, aunque no afecten al sabor, sí afectan a la presentación del plato.

Se trata de un consejo fácil de seguir que mejorará el resultado de tus comidas.

Para las salsas oscuras, lo mejor es utilizar un vino tinto que acompañe con su color.

Para las salsas oscuras, lo mejor es utilizar un vino tinto que acompañe con su color.

¿Vinos de calidad o económicos?

Los expertos chefs aseguran que los vinos económicos no son una buena elección para cocinar. Su máxima es aconsejar que no cocines con vinos que no beberías. Lo ideal es aderezar tus platos con el mismo vino que servirás después en las copas.

Una receta que no puedes perderte: fresas con vino

Como ya se ha comentado, el vino es un buen acompañante para los postres a base de frutas. En este caso, te presentamos una receta sencilla a la par de exquisita y elegante. Necesitarás vino, fresas y azúcar. Debes espolvorear las fresas con azúcar, tras dos horas de reposo en la nevera, añade unos 750ccs de vino. Mézclalas bien y preséntalas junto a otras frutas o un poco de nata si lo deseas.

Las fresas con vino son un postre sencillo y elegante.

Las fresas con vino son un postre sencillo y elegante.

 

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